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¿Qué es para ti ser celiaco? by Elena Bau

Publicado por Baia Food en

¿Qué es para ti ser celiaco? by Elena Bau

Hoy, 27 de mayo, se celebra el Día Nacional del Celiaco y desde Baïa Food Co. os queremos acercar una realidad que viven en España más de medio millón de personas.

¿Qué es?

La celiaquía es una intolerancia alimentaria al gluten. Uno de los principales inconvenientes para estas personas es la prohibición de comer alimentos que contengan gluten para el resto de su vida. Por ejemplo la pasta, el pan, los cereales y la cerveza.  E incluso muchos otros que no lo contienen en su origen, pero a los que se les ha añadido al procesarse. Por ejemplo arroces, salsas, frutos secos y fiambres. Si toman alguno de estos productos, el gluten presente en los alimentos daña el revestimiento del intestino delgado, lo que a su vez hace imposible que el organismo pueda digerir y absorber apropiadamente los alimentos. Esta situación a la larga supone una malnutrición crónica, con deficiencias de calorías y nutrientes esenciales.

Otro de los principales inconveniente de la celiaquía es que los productos sin gluten son más caros que los convencionales, y no se encuentran fácilmente. Esto se debe al sobrecoste de su producción, pero no tiene mucho sentido trasladárselo al consumidor final con precios más altos.

¿Qué demandamos?

Por una lado, más información sobre esta intolerancia alimentaria para poder entender lo que viven estas personas en su día a día. Tenemos que empatizar con ellos para poder entender su situación. Por otro lado, mayor compromiso por parte de la industria alimenticia y hostelera para que se ofrezcan más y mejores productos sin gluten, y para que el consumidor esté informado de los platos que lo contienen en un restaurante. Por último, más ayudas públicas para acabar con la diferencia de precios existente a día de hoy y que hace que los celiacos acaben pagando un 30% más a la hora de hacer su compra.

 


Por ello, nos juntamos con nuestra amiga Elena Bau que nos cuenta cómo, a través de su experiencia ha ido mejorando y aprendiendo a conocer su cuerpo hasta estar totalmente adaptada a las intolerancias que sufre. Desde aquí le agradecemos su colaboración y expresamos que es un gran ejemplo para todos nosotros.

¿Cuándo te das cuenta de que eres celiaca? ¿Por qué? ¿Cómo te lo diagnostican? ¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando te lo comunican?


Elena: No me recuerdo sin un dolor de tripa. De hecho, yo pensaba que era normal y que, como a mí, a todo el mundo le dolía después de comer. He ido a muchos médicos durante muchos años y supongo que en algún momento tiré la toalla, dejé de ir buscar una explicación y decidí vivir con ese dolor. En los últimos años con el estrés, mis dolores habían empeorado y después de dar varios tumbos de nuevo por alguna que otra consulta di con un doctor, el Dr. Vigaray y creo que no he hecho nada mejor en mi vida! Ha pasado un año desde entonces y aunque ha costado mucho llegar a mi diagnóstico porque tenía otras cosas (intolerancia a la fructosa, anisakis, histamina, helicobacter pilori, sobrecrecimiento bacteriano...), por fin puedo decir, un año después que ya no tengo prácticamente molestias después de las comidas. Cuando me enteré que no podía tomar gluten ya me habían diagnosticado la intolerancia a la fructosa y aunque ser celíaco, o tener cualquier otro problema que te restrinja en las comidas es complicado de gestionar, mi menor mal era el del gluten. Tenemos una cultura que gira en torno a comer, a beber, a estar con tu gente tomándote una caña, un vino. No poder elegir es difícil, sobre todo cuando sabes que es de por vida. Creo que la sociedad ha avanzado mucho en cuanto a intentar concienciarnos para con los celíacos, pero hay mucho que hacer todavía. No solo con esto sino con otras muchas intolerancias. Y cuando digo concienciar, no digo que cuando vayas a un restaurante en la carta indiquen los platos que tienen gluten. Hablo de la empatía, hablo de intentar entender lo que significa que una persona vaya en su tiempo libre a cenar, a una fiesta o a tomar un vino y en algún momento esté sufriendo o pensando que a lo mejor, no puede comer nada. Que prefiere no decir nada por no molestar a los demás, que no quiere condicionar. Creo que ahí está gran parte de la labor, porque cada día hay mas personas con restricciones en las comidas y le puede pasar a cualquiera. En mi caso, la fructosa me complica mucho mas, eso ni aparece en las cartas de los restaurantes...

¿Qué cambios debes llevar a cabo en tu día a día para hacerte a esta nueva situación? Adaptarse a los cambios siempre es difícil, ¿cómo afrontaste tú esta etapa inicial?

Elena: Mal, me dijeron en cosa de un mes que no podía tomar gluten ni fructosa y eso es practicamente TODO, ni trigo, ni ninguna legumbre, ni casi ninguna fruta ni verdura...lo que no tiene gluten, tiene fructosa y a la inversa...y bueno en mi caso, lo que no tiene gluten ni fructosa muchas veces tiene histamina, así que imagínate! Yo ya no puedo elegir, nunca como lo que me apetece en un restaurante, como lo que puedo. Me ha afectado bastante al ánimo, lo paso mal cuando condiciono a las personas de mi alrededor y me agobio muchas veces porque voy por ahí y puede darse que no pueda comer de nada. Solo como lo que me apetece en casa, adaptado todo a mis restricciones claro. La gente de tu alrededor, muchas veces y por supuesto siempre con buena intención te dicen cosas como, por una vez no te va a pasar nada, y el problema no es una vez, es que te lo saltarías todos los días y no puede ser. Las consecuencias en tu intestino si no lo cuidas cuando eres celíaco, intolerante a la fructosa o alguna otra cosa van mucho mas allá de un dlor de tripa. He tenido que ir a un psicologo especializado en este tipo de patologías para aprender a convivir con mi nueva situación y a que me ayude a gestionarlo haciendo entender a mi alrededor como me siento. La gente que te quiere lo hace lo mejor que puede y muchas veces el problema no reside en ellos sino en ti. Pone de muy mal humor no poder comer, o por lo menos a mi que me encantaba comer.

Una vez ubicada, ¿cuáles son tus trucos que usas en tu día a día para comer? ¿De qué forma te ayudan marcas como Baïa Food Co. para seguir disfrutando sintiéndote bien?

Elena: Mi cambio de alimentación fue drástico, dejé de comer azúcares por la fructosa y en unos meses me empecé a encontrar fatal. Comía sano pero no era equilibrado, mi cuerpo necesitaba nutrientes y aunque yo me cuidaba mucho, comía poca fruta y verdura. No es fácil saber que comer, puedes comer sano pero no significa que comas los suficientes nutrientes. He incorporado hidratos de carbono a diario en mi dieta (jamás lo hacía por miedo a engordar) y a día de hoy sigo buscando el equilibrio entre encontrarme con fuerzas y poder hacer deporte. 
En mi casa nunca ha habido costumbre de comer azúcares refinados pero a raíz de todo esto tuve que ponerme a leer todas las etiquetas y empecé a darme cuenta de todo el azúcar refinado que tomamos. Un ejemplo muy básico, una persona que coma verduras en bote, puede pensar que come sano porque está comiendo verduras, pero si en ese bote en los ingredientes hay azúcar u otros conservantes con azúcares, ya no es tan sano. Y esto no es culpa del usuario, sino de la información. ¡No estamos informados de lo malo que es el azúcar, ni los alimentos con una lista de mil ingredientes! La industria se dirige al consumo, la vida que llevamos nos encamina a  comer rápido, no masticar, comprar cosas precocinadas para poder hacer otras miles de tareas. ¿Preferimos dar a los niños bollería antes de enseñarles a comer una fruta porque  tardamos mas en que se la coma? Y esto, vuelvo a decir, no es nuestra culpa. Vamos hacia donde nos llevan y ha llegado el momento de pararnos y hacernos preguntas. Sobre todas las intolerancias que hay y aumentan cada día y otras muchas enfermedades. Cada persona lo hace lo mejor que sabe y puede. Empresas como Baïa Food Co. nos ayudan promoviendo una alimentación saludable y transmitiéndonos lo importante de tener espíritu crítico a la hora de saber lo que metemos en nuestro organismo.

¿Crees como nosotros que queda mucho por trabajar en torno a los celiacos y su alimentación?

Elena: Mucho, creo que queda mucho por trabajar para conseguir concienciar de que de verdad somos lo que comemos. Un ejemplo, los productos procesados para celíacos, no llevan gluten pero muchos, llevan azúcares para contrarrestar esa carencia, y no es que sean peor los productos procesados sin gluten que los procesados con gluten. Es que no deberíamos comer bollería con ni sin gluten! Porque seas celíaco no hay por que comer bollería, esa no es la única opción. Pero es que tampoco la es para los que no son celíacos. 

¿Qué le dirías a alguien que tiene molestias y no sabe si tiene algún tipo de intolerancia alimenticia?¿Y al que haya sido diagnosticado de celiaquía?

Elena: Que no es normal que tenga molestias y que no lo deje pasar. Hay que perderle el miedo a ir al médico.

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